Hay que estar muy mal para ir al psiquiatra?


Hay que estar muy mal para ir al psiquiatra?

No necesitas tener un diagnóstico, estar en crisis ni haber llegado al límite para consultar.

Todavía existen muchos temores e imaginarios alrededor de la consulta psiquiátrica.

Para algunas personas, ir al psiquiatra sigue estando asociado con estar “loco”, tener una enfermedad mental grave, estar en crisis o haber llegado a un punto en el que ya no pueden más. La palabra locura, además, continúa cargada de estigma, como si hablar de una alteración en nuestra salud mental fuera sustancialmente diferente a hablar de cualquier otra condición de salud.

Y quizá por eso esperamos tanto.

Esperamos a que la ansiedad sea insoportable, a llevar semanas sin dormir bien, a que nuestro estado de ánimo interfiera con el trabajo o las relaciones, a dejar de funcionar como antes o a sentir que definitivamente hemos “tocado fondo”.

Pero no tendría que ser así.


La psiquiatría es medicina

Aunque la psiquiatría como especialidad ha evolucionado enormemente durante los últimos dos siglos —y particularmente desde mediados del siglo XX con el desarrollo de la psicofarmacología moderna—, hay algo esencial que a veces olvidamos: la psiquiatría es una especialidad médica y el psiquiatra es un médico.

Detrás de una consulta psiquiátrica hay formación médica, conocimiento científico y una especialización dedicada al estudio, evaluación, diagnóstico, tratamiento y prevención de los trastornos mentales.

Por eso, cuando una persona presenta cambios emocionales, alteraciones del sueño, ansiedad, cambios en su comportamiento, dificultades para funcionar como antes o cualquier otra manifestación relacionada con su salud mental, considero que el primer paso debería ser una valoración médica psiquiátrica.

No porque toda persona que consulte vaya a tener un diagnóstico psiquiátrico. Y tampoco porque toda persona que consulte necesite medicamentos. Precisamente para eso hacemos una valoración. 


Primero entender qué está pasando

En una consulta psiquiátrica evaluamos mucho más que una lista de síntomas. Necesitamos comprender qué estás sintiendo, desde cuándo, qué estaba ocurriendo cuando comenzó, cómo estás durmiendo, cómo estás funcionando, cuáles son tus antecedentes personales y familiares, qué medicamentos utilizas, si existen condiciones médicas que puedan estar relacionadas y qué está ocurriendo alrededor.

A partir de allí podemos empezar a responder una pregunta fundamental:

¿Qué está pasando y qué necesita esta persona?

Y solo entonces construimos un plan de tratamiento.

Ese plan puede incluir psicoterapia, intervenciones sobre el sueño y otros hábitos, el estudio o manejo de condiciones médicas que puedan estar influyendo en la salud mental y, cuando está indicado, tratamiento farmacológico.

No todo lo que llega al consultorio de un psiquiatra termina en una fórmula médica.


Y por qué no empezar directamente por psicología?

Aquí quiero hacer una precisión importante: la psicoterapia es esencial.

Yo misma soy psicoterapeuta y hace parte de las herramientas que utilizo dentro del manejo integral de mis pacientes. Pero considero que antes de decidir qué tratamiento necesita una persona, primero debemos comprender qué estamos tratando.

Suelo explicarlo con un ejemplo sencillo.

Si tengo un dolor persistente en la rodilla, probablemente la fisioterapia pueda ser una parte muy importante de mi recuperación. Pero no asumiría automáticamente qué tipo de terapia necesito sin saber primero qué está ocurriendo en esa rodilla.

Una valoración médica con un especialista en Ortopedia y Traumatología puede establecer si existe una lesión, si necesito una radiografía o una resonancia, si estoy frente a un problema que requiere otro tipo de intervención y, finalmente, qué tratamiento tiene sentido. A partir de ahí, el fisioterapeuta tendrá además información que le permitirá orientar su trabajo de acuerdo con las necesidades de esa persona.

En salud mental lo pienso de una manera similar.

Primero hacemos una valoración médica psiquiátrica. A partir de lo que encontramos podemos determinar si la persona se beneficia de psicoterapia y también qué tipo de psicoterapia puede ser más apropiada.

Porque psicoterapia tampoco significa una única cosa. Existen diferentes enfoques: cognitivo-conductual (TCC), psicodinámico, dialéctico-conductual (DBT), entre otros. Yo, por ejemplo, trabajo desde un enfoque psicodinámico y eso significa que no necesariamente soy la terapeuta indicada para todos mis pacientes. En algunos casos, después de la valoración, considero que otro enfoque puede tener mejores resultados para esa persona y por ello trabajo de manera articulada con otros profesionales.

No se trata de escoger entre psiquiatría y psicología. Se trata de evaluar primero para poder decidir qué tratamiento necesitamos después.


Tampoco deberíamos esperar a llegar a urgencias

La consulta psiquiátrica ambulatoria y una urgencia psiquiátrica tienen objetivos diferentes y lo digo también desde mi experiencia profesional, atendiendo urgencias y formando residentes en este escenario.

En una urgencia, nuestra prioridad es identificar qué está ocurriendo en ese momento, evaluar los riesgos, gestionarlos y determinar cuál es el nivel de atención que necesita la persona: si puede continuar un manejo ambulatorio o si, por el contrario, requiere una intervención de mayor complejidad.

Ese no es el mismo escenario de una consulta psiquiátrica programada, donde tenemos la posibilidad de realizar una valoración integral, comprender con mayor profundidad lo que está ocurriendo, construir un plan de tratamiento individualizado, mediante decisiones compartidas y, digámoslo sin tapujos: tenemos un escenario más apropiado, que genera confianza y seguridad a la hora de hablar.

Por eso no necesitamos esperar a estar en crisis para consultar. No necesitas llegar con un diagnóstico. No necesitas saber si necesitas medicamentos. No necesitas haber probado primero todo lo demás. Y no necesitas estar al límite ni haber “tocado fondo”.

Puedes consultar simplemente porque algo cambió, porque no entiendes qué te está pasando o porque aquello que estás sintiendo empieza a interferir con tu bienestar o con la manera en que estás viviendo.

Para eso también existe la consulta psiquiátrica ambulatoria. Para entender qué está pasando antes de que la única opción sea pedir ayuda porque ya no puedes más.


Entender antes de temer.

Dra. Carolina Ayola.  Psiquiatra.


Este contenido tiene fines educativos e informativos y no sustituye una valoración médica individual.